Empecé en la industria de activos digitales cuando en México casi nadie hablaba de ello. Mi historia comenzó investigando y escribiendo sobre bitcoin en 2012, cuando en el país nadie lo hacía todavía, y ese camino me llevó a ser la primera persona en llevar un tema de bitcoin al posgrado de la UNAM a nivel doctorado, con una investigación sobre la valuación de empresas que aceptaban bitcoin.
En 2017 fundé Cryptofintech, la primera consultora especializada en tokenización y proyectos de activos digitales. A partir de ese momento acompañé a empresas e instituciones públicas y privadas a entender una industria que apenas nacía.

Después vino lo difícil: construir. Pasé de explicar la industria a crearla. Como emprendedora, hoy lidero Arkángeles, una crowdfunding de capital regulada en México; cofundé PXO, el primer stablecoin respaldado por el peso mexicano, y opero una mesa OTC institucional de stablecoins. Cada uno de esos proyectos nació donde antes solo había una pregunta: ¿y si esto se pudiera hacer con reglas claras y a escala? México fue el punto de partida; la ambición es global.
Mientras construía, seguí presente en la academia y en la conversación pública. He colaborado académicamente con las universidades públicas y privadas más importantes de México y Latam, entre ellas UNAM, Tecnológico de Monterrey, ITAM, IPN, Universidad Panamericana, Anáhuac y UAM; he participado con reguladores y autoridades como la CNBV, la BMV, el IRS, HSI, la OEA, la UAF de Chile y ASBA; he escrito para medios como Fortune México y Cointelegraph, y he sido coautora de libros sobre activos digitales y de investigaciones en revistas académicas internacionales arbitradas. Hoy coordino la Comisión Fintech de Top Compliance. Todo este esfuerzo me ha llevado a ser conferencista en más de once países y a las páginas de Forbes, Bloomberg, The Washington Post y BBC Mundo.
Aprendí esta industria recorriéndola. He estado en Dubái, El Salvador, Estados Unidos, Chile, Uruguay, Colombia, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Londres y Ámsterdam, y en cada lugar observé de cerca cómo se regula, cómo se emprende y cómo el dinero digital se vuelve parte de la vida cotidiana. De esos viajes traje una convicción: el futuro financiero se está escribiendo en muchos idiomas a la vez, y quiero ser parte de quienes lo escriben. Mi ambición no se limita a un país: quiero contribuir a transformar el sistema financiero en el mundo, y esa mirada global es la que hoy pongo en cada proyecto que construyo.

No ha sido un camino en línea recta. Ha sido un camino complejo, de subidas y bajadas: hubo puertas que se cerraron antes de abrirse, ciclos en los que la industria entera fue puesta en duda y momentos en los que la confianza, la mía y la de todos, se puso a prueba. Más de una vez me pregunté si valía la pena seguir.
Me quedé. Lo que me ha mantenido de pie son dos cosas: mi convicción de que esta industria transformará el sistema financiero del mundo, y mi resiliencia. Cada obstáculo lo he superado con esfuerzo, y cada caída me enseñó algo que hoy pongo al servicio de lo que construyo. No sobreviví a la industria: evolucioné con ella.
Más de 14 años liderando proyectos de tokenización, infraestructura blockchain, emisión de activos digitales y stablecoins. Es lo más parecido a construir un sistema financiero desde cero que he hecho.

Disciplina, ejercicio y superación personal constante: lo que más comparto fuera del trabajo es lo que me sostiene dentro de él: constancia, disciplina y perseverancia.
Cine, música, viajes.



